La filosofía y yo. Vindicación de la historia de la filosofía

Entrada publicada originalmente en La tortuga bicéfala (r) por Luis

” La historia es un relato moral”

” (Los historiadores) son filósofos que enseñan mediante ejemplos”

Comentarios sobre Pensar el siglo XX de Tony Judt( Babelia)

Retardado y, no obstante, sujeto como los cometas a su órbita. Habitando en el vago horizonte de una indignación cansada y en la más tibia (en el mejor sentido de la palabra) invitación de Serenus-Wandeland25 para que acometa la escritura de vindicación de la historia de la filosofía como asignatura del bachillerato. Apostando por ella ahora, en la actualidad candente que en virtud de la ley Wert siente la amenaza de convertirla en escalón cojo del currículo. Sintiendo una agresión en la que el interés privadísimo por mantener unas condiciones intelectuales dignas en mi trabajo no puede impedir la elevación de la mirada hacia el interés más general, todo lo común que se pueda. En esta plataforma que tan largamente dilato, escribo sobre la historia de la filosofía como horma de educación básica.

La historia, dicen las citas que encabezan esto, es un relato de formación moral a través del ejemplo. Quizás por eso me gusta la historia en general y, en extensión, la ficción toda que toca lo concreto del caso, el caminar de un cualquiera – sea Stalin o su porquero – que ilumina nuestro hacer. Sin embargo, hay en la historia de la filosofía algo como de rareza o, si apuramos, contradicción. Pues la historia de la filosofía pudiera ser entendida como una negación de los casos en el magma de los conceptos y sus organización. El estudio de los sistemas filosóficos – así se construye hoy la asignatura en el bachillerato – tapona la historia a mayor gloria de la estructura conceptual y los sistemas de los maestros del canon. De hecho, la enseñanza de una historia general de las ideas queda marginada por ese afán de llenar el currículo de nombres propios. Si toda idea, por contextualizada que sea su presentación e inmersa en personajes sustentadores, muestra una abstracción que parece negar el carácter ejemplar de la historia, ¿no deberíamos considerar que la historia de la filosofía no es ese relato moral mediante ejemplos que define a la historia según Judt (y los clásicos)?.

Pudiera ser y cabe la objeción. Sin embargo, esta historia de los sistemas filosóficos sí es ejemplar y concreta en otro sentido. La secuencia conceptual de ideas de un filósofo cualquiera – pues, finalmente, todo filósofo es un cualquiera al pretender elevar la mirada por encima de su ombligo,convirtiéndose en un alma que reflexiona con los otros; esa secuencia de ideas, el sistema, es ejemplo de un vocabulario puesto al servicio de la coherencia y, si me apuran, de la honestidad. Pues uno supone – y benditas sean la excepciones si las hubiere – que en los maestros que enseñamos en las aulas – de Platón a Russell, pasando por Cartesio o Aquino – hay una honestidad básica que legitima su entrada en la conversación y una voluntad de coherencia en sus discursos, esas palabras que zigzaguean los humanos problemas.Y la mostración de esta honestidad presente y viviente en los que parecen tan diversos es ejemplar en si misma

Y quizás fuera eso lo que me llevó en mi adolescencia a seguir los estudios de filosofía y también lo que lleva a muchos brillantes alumnos que estudiarán “carreras con salidas profesionales” a considerar que la filosofía es buena opción para los ocios o, como se dice, la segunda carrera. El juego de las palabras en los sistemas filosóficos convierten las palabras comunes en personajes de una tapiz moralizante que recorre la vida, fortaleciendo la existencia que se interroga por el propio conocer y la realidad, el sentido de nuestros deberes y la hermosa cuestión del qué me cabe esperar kantiano.

La honestidad y la coherencia de los maestros tratamos de mostrarla de forma caricaturesca a nuestros alumnos – es la escuela toda caricaturización necesaria para desvelar en el futuro el “verdadero rostro” – y, con suerte, dejaremos un eco más allá de las simplificaciones, la voz del no es así, no es así que mantiene el fuego conversacional. Y si esto no es relevante, pudiera suceder que en un reino junto al mar alguien no ha entendido casi nada y necesita escuchar las largas sombras de las historias ejemplares(o no tanto) de nuestros conceptos filosóficos en su historia.

¡¡ Fuerza y honor!!

¡¡Salud y librepensamiento para el 2013!!

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